La historia del transporte de cargas en nuestra empresa no comienza con trenes ni grandes operaciones logísticas.
Comienza mucho antes.
En el año 1938, José Marini —abuelo de Daniel Bonacci, actual socio gerente de Ferrocargas del Sur— comenzaba a trabajar con un camión en un contexto donde las rutas no eran las que conocemos hoy y donde cada viaje implicaba un desafío en sí mismo.
Los primeros recorridos
Los primeros trayectos unían Bahía Blanca con General Roca.
Un recorrido que hoy puede parecer habitual, pero que en ese momento implicaba largos días de viaje, atravesando caminos de tierra, con muy poca infraestructura y condiciones que obligaban a adaptarse constantemente.
Cada viaje requería planificación, resistencia y experiencia.
No existían herramientas de seguimiento, ni rutas consolidadas, ni tiempos previsibles. El transporte dependía casi exclusivamente del conocimiento del camino y de la capacidad de resolver imprevistos en cada tramo del recorrido.
Una logística completamente distinta
En aquellos años, el transporte no era solo una cuestión de mover mercadería de un punto a otro.
Era también una forma de conectar regiones, de acercar productos y de sostener el desarrollo de distintas localidades.
Los recorridos muchas veces se realizaban siguiendo trayectos paralelos a las vías del tren, atravesando pueblos donde el paso de un camión generaba un acontecimiento en sí mismo.
Las condiciones del terreno, el clima y las distancias hacían que cada viaje tuviera un componente de esfuerzo físico y operativo muy distinto al actual.
El trabajo en ruta
Los viajes no se resolvían en horas, sino en días.
El descanso formaba parte del recorrido y cada tramo implicaba un nuevo desafío.
Las condiciones de los caminos, especialmente en zonas como Médanos, obligaban a trabajar en equipo para poder avanzar, resolviendo situaciones sobre la marcha.
Este tipo de operación marcó una forma de trabajar basada en la constancia, la adaptación y el conocimiento real del terreno.
Una forma de entender el transporte
Más allá de las condiciones de la época, lo que se fue construyendo en esos años fue una forma de entender el transporte.
Una lógica basada en el compromiso con cada carga, en la responsabilidad por cada entrega y en la necesidad de cumplir aun cuando las condiciones no eran las ideales.
Ese enfoque fue el que permitió sostener la actividad en el tiempo y sentar las bases para el desarrollo posterior.
El valor de la experiencia
La experiencia acumulada en esos primeros años no solo permitió sostener la operación, sino también entender en profundidad cómo funciona el transporte de cargas en contextos reales.
Esa mirada práctica, construida en la ruta, es la que con el tiempo se trasladó a operaciones más complejas y a nuevas formas de transporte.
Porque, aunque la logística haya evolucionado, hay principios que se mantienen: la importancia de planificar, de anticiparse y de resolver.
Conclusión
Toda operación logística tiene detrás una historia.
En nuestro caso, esa historia comienza en 1938, con los primeros viajes en camión de José Marini y con una forma de trabajar que fue pasando de generación en generación hasta convertirse en lo que hoy es Ferrocargas del Sur.
Este es el primer capítulo de una historia que continúa, y que en las próximas publicaciones mostrará cómo esa base permitió dar el paso hacia nuevas formas de transporte y desarrollo.
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