Daniel Bonacci y los primeros años de la etapa ferroviaria de Ferrocargas del Sur en 1993

Del camión al ferrocarril: los primeros años de una nueva etapa en el transporte de cargas

La historia que comenzó en 1938 con los primeros recorridos en camión de José Marini tuvo un nuevo capítulo varias décadas después.

En 1993, Daniel Bonacci inició junto a su padre, Amadeo Bonacci, una etapa que marcaría el futuro desarrollo de la empresa: el comienzo de las operaciones ferroviarias.

Era un desafío completamente diferente.

No existían grandes volúmenes de carga ni una estructura consolidada.

Había que construir el sistema desde sus bases y generar confianza en una alternativa de transporte que todavía tenía mucho camino por recorrer.

Los primeros pasos

Los comienzos estuvieron lejos de ser sencillos.

Durante casi tres años, gran parte del trabajo consistió en viajar todas las semanas a Buenos Aires para coordinar y cargar la mercadería que sería transportada por tren.

La carga se consolidaba durante la semana y los vagones partían hacia el sur para luego realizar las entregas correspondientes.

Era una operación pequeña, pero que requería presencia constante, seguimiento y una gran dedicación diaria.

Cuando la carga eran apenas unos pocos paquetes

En aquellos primeros años, los volúmenes transportados eran muy reducidos.

Lejos de las operaciones que llegarían después, muchas veces la mercadería consistía en apenas unos pocos paquetes.

La distribución se realizaba utilizando un Renault 18, recorriendo distintos destinos para completar las entregas.

Cada carga tenía importancia.

Cada cliente representaba una oportunidad para demostrar que el sistema podía funcionar.

Construir confianza

Más allá de la logística, uno de los principales desafíos era generar confianza.

El transporte ferroviario requería demostrar en la práctica que podía convertirse en una alternativa eficiente para muchas empresas.

Eso no ocurría de un día para otro.

Fue necesario sostener el trabajo durante años, mantener la constancia y seguir apostando al proyecto incluso cuando los volúmenes todavía eran muy bajos.

Una etapa de aprendizaje

Aquellos primeros años permitieron conocer en profundidad el funcionamiento de las operaciones ferroviarias y comprender cada detalle del proceso.

Fueron años de aprendizaje, adaptación y construcción.

Cada viaje, cada carga y cada entrega ayudaron a sentar las bases de lo que vendría después.

Conclusión

Toda empresa tiene momentos que marcan su desarrollo.

Para Ferrocargas del Sur, el inicio de la etapa ferroviaria en 1993 fue uno de ellos.

Aunque los comienzos fueron modestos, el trabajo sostenido y la convicción de seguir adelante permitieron construir una nueva forma de operar que con el tiempo se transformaría en uno de los pilares fundamentales de la empresa.

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